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No era el espejo adecuado

5 oct
3 min de lectura

Ilustración de una mujer sentada mirando con desilusión un proyecto rechazado

Hola,


Hoy me apetece mucho contarte algo que me ha pasado esta semana.


El viernes presenté un proyecto en el que había puesto muchísima ilusión.


Había pensado la idea, cuidado los detalles, elegido cada palabra y procurado que todo quedara bonito, coherente y muy mío... muy ALI y punto.


Cuando lo terminé, me sentí muy orgullosa.


Pensé:


"He hecho un buen trabajo".


Se lo envié a la persona a la que iba dirigido.


Y su respuesta no fue la que esperaba.


A veces basta una frase, un gesto o determinada manera de decir las cosas para que toda la ilusión con la que llegabas se desinfle como un globo. 🎈


En cuestión de minutos pasé de pensar "qué bonito me ha quedado" a preguntarme:


"¿De verdad será bueno?".


"¿Quién me creo yo para hacer algo así?".


Mi capacidad para transformar una opinión en una crisis existencial continúa funcionando perfectamente. 😅


Al tomar distancia, comprendí que aquella respuesta podía darme información útil.


El proyecto no encajaba con lo que esa persona buscaba.


Tal vez no era el momento o el público.


Quizá había aspectos que debía revisar.


Pero yo había hecho algo más peligroso: había convertido la opinión de una persona en un veredicto sobre mi capacidad.


Y no es lo mismo.


Una cosa es preguntarme:


"¿Qué puedo aprender de esto?"


Y otra muy distinta:


"¿Qué demuestra esto sobre mí?"


Creo que a veces me miro en los ojos de los demás como si fueran un espejo.


Si les gusta lo que hago, me siento capaz.


Si no lo valoran, de repente me hago pequeñita.


Pero no todos los espejos devuelven una imagen fiel.


También estoy aprendiendo que, sobre todo al comenzar, algunos "noes" forman parte del camino.


Ilustración de una mujer buscando patrones en un ordenador para elegir un modelo de jersey


Con el tejido pasa algo muy parecido.


Puedo tener un hilado precioso y un patrón maravilloso y descubrir, al hacer la muestra, que juntos no funcionan.


El punto no se aprecia.


O aquello que imaginaba suave y ligero tiene consistencia suficiente para construir un muro de medio pie. 😅


Eso no significa que el hilado sea malo, que el patrón esté mal diseñado ni que yo no sepa tejer.


Probablemente no sean la combinación adecuada.


Y con las creaciones ocurre igual:


Una persona puede ver únicamente un objeto.


Otra puede reconocer las horas, el cuidado, los conocimientos y toda la intención que contiene.


La creación es la misma.


Lo que cambia son los ojos que la están mirando.


No quiero dejar de escuchar a los demás. Las críticas bien planteadas me muestran aspectos que yo sola no veo.


Sé que muchas opiniones se ofrecen con intención de ayudar, aunque no siempre se expresen con cuidado.


Pero una opinión puede ayudarme a mejorar lo que he creado sin tener que cortar, de paso, todos los hilos de mi confianza.


Así que voy a volver a mirar ese proyecto con mis propios ojos.


Recogeré de aquella opinión lo que me sirva y decidiré qué cambiar, qué conservar y dónde puede encajar mejor.


Quizá el proyecto necesite algunos ajustes, pero yo no he perdido mi capacidad de un día para otro.


Mi valía sigue intacta.


Una opinión puede ayudarme a revisar lo que he creado, pero no debería hacerme olvidar quién soy ni todo lo que sé hacer.


Y tú, ¿alguna vez la opinión de una persona te ha hecho dudar de ti o de algo que habías creado con ilusión?


Cuéntamelo. Me encantará leerte.


Un abrazo,

AliciaALI y punto · Tejiendo sueños


P. D. Si conoces a alguien que duda de sí mismo por una opinión ajena, quizá puedas compartir esta carta con ella.

 

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