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Los nudos también forman parte de la historia

19 oct
3 min de lectura

Ilustración de una mujer sola, sentada en el suelo de su habitación, llorando

Hola,


Una noche acabé sentada en el suelo de mi habitación... llorando.


Y recuerdo perfectamente lo que pensaba:


"No sé cómo voy a poder con todo".


Mi matrimonio había terminado y, con él, también se rompía la vida que yo había imaginado.


No sabía cómo iba a cuidar de mis hijos mientras intentaba recomponerme yo.


Cómo iba a hacerme cargo de la casa, del trabajo, de las decisiones y de todos los miedos que habían aparecido de repente.


Durante un tiempo busqué el momento exacto en el que todo había empezado a enredarse.


Repasaba decisiones, conversaciones y cosas que quizá podría haber hecho de otra manera.


Como si, al encontrar el punto en el que se había formado el nudo, pudiera tirar del hilo correcto y conseguir que mi vida volviera a ser la de antes.


Pero no podía.


Y aceptar eso fue una de las cosas más dolorosas.


Sentía que había fracasado.


Que mi familia se había roto.


Que el futuro que llevaba años imaginando ya no existía.


Hoy sé que no pude con todo.


Al menos, no con todo a la vez.


Pude con aquella noche.


Después con la mañana siguiente.


Con una decisión.


Con un problema.


Con un día y luego con otro.


No hubo un momento en el que alguien me entregara un manual y me dijera:


"Tranquila, Alicia. Aquí tienes todas las respuestas".


Una pena, porque me habría venido fenomenal. 😅


Fui encontrándolas poco a poco.


Y también fui encontrando pequeñas ilusiones que me recordaban que mi vida no había terminado.


Solo había dejado de parecerse a la que yo había planeado.

 

Ilustración de una mujer deshaciendo un nudo en una labor


Y con los hilos pasa algo muy parecido.


Cuando un ovillo se enreda, mi primer impulso suele ser tirar de los dos extremos.


Una estrategia estupenda si lo que quiero es conseguir que el nudo sea todavía más pequeño, duro y desesperante. 😅


El modo de deshacer algunos nudos es aflojando poco a poco cada hebra.


Otros se han apretado tanto que llega un momento en el que hay que cortar el hilo, unirlo de nuevo y continuar tejiendo.


La unión queda ahí... El nudo se queda ahí.


Puede esconderse dentro de la labor y pasar desapercibido para la mayoría... pero yo sé que existe.


Y, aun así, la labor sigue creciendo.


Aquel nudo no desaparece de su historia, pero tampoco decide por sí solo cómo será todo lo que venga después.


Como ocurrió con mi separación.


No puedo deshacerla.


Tampoco quiero fingir que no dolió ni convertirla en una de esas experiencias que, con el tiempo, parece obligatorio agradecer.


Habría preferido no pasar por aquello.


Pero forma parte de mi historia.


Y aceptarlo no quiere decir que todo estuvo bien. Pero sí dejar de tirar de un nudo que ya no se puede deshacer y utilizar mis manos para seguir creando mi vida.


Si hoy pudiera sentarme junto a aquella mujer que lloraba en el suelo de su habitación, no le diría que no tuviera miedo.


Lo tenía.


Y era comprensible.


Me sentaría a su lado y le diría:


"Ahora mismo no puedes saber cómo vas a poder con todo".


"Escucha a tu corazón y encuentra esa ilusión que todavía vive dentro de ti. Ella te dará las fuerzas necesarias para levantarte y continuar".


Porque algunos nudos se deshacen.


Y otros permanecen dentro de la labor.


Pero ninguno de ellos tiene derecho a decidir que nuestra historia ha terminado.


Y tú, ¿hay algún nudo de tu historia que todavía intentas deshacer aunque quizá haya llegado el momento de aceptarlo y seguir tejiendo?


Cuéntamelo. Me encantará leerte.


Un abrazo,


Alicia

ALI y punto · Tejiendo sueños


P. D. Si conoces a alguien que esté intentando seguir adelante con una parte de su historia todavía enredada, quizá puedas compartir esta carta con ella.

 

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