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Lo que no se ve también sostiene la labor

24 ago
3 min de lectura

Ilustración de unas mujeres en un desayuno de emprendedoras


Hola,


El otro día quedé a desayunar con un grupo de emprendedoras.


Una maravilla.


Solo pueden salir cosas bonitas de ahí.


Una de ellas comentó que, mientras conseguía arrancar del todo con su negocio, trabajaba como ingeniera aeronáutica en una importante empresa.


Y que, a veces, sentía que estar allí delante de su Excel no era importante.


Que no servía para mucho.


No veía la utilidad inmediata de su trabajo.


Pero los aviones vuelan.


Y no vuelan porque un día cayeran dos del cielo, se enamoraran y se reprodujeran.


No.


Vuelan porque hubo personas que los imaginaron.


Otras que los diseñaron.


Y muchas que organizaron cada uno de los procesos necesarios para fabricarlos (entre ellos, rellenar millones de hojas de Excel) hasta conseguir hacerlos realidad.


Hacer un Excel no provoca que, inmediatamente, unos pasajeros se suban a ese Excel y lleguen al Caribe.


Pero, sin ese Excel, y otras muchas tareas necesarias, aunque invisibles para el pasajero, mi vecino Eustaquio no estaría hoy tomando el sol bajo los cocoteros.


Todos esos pequeños actos y trabajos son imprescindibles.


Todos.


Porque lo que no se ve también sostiene aquello que finalmente podemos ver.



Ilustración de prendas tejidas donde se muestran sus reversos


Con el tejido ocurre exactamente lo mismo.


Cuando miro una labor terminada, veo los colores.


Los puntos.


La forma.


El resultado de muchas horas de trabajo.


Pero hay una parte del proceso que queda escondida.


No se ve la muestra que hice antes de empezar.


Ni aquella vuelta en la que iba por el punto cuarenta y siete, me distraje y tuve que volver a empezar porque ya no sabía si estaba en el treinta y uno o camino del sesenta.


Tampoco se ven las vueltas que deshice, los errores que corregí, las pruebas que no funcionaron ni todos esos cabos que rematé cuidadosamente por el reverso.


Nadie contempla una manta terminada y exclama:


"¡Qué maravilla de cabos escondidos!". 🧶


Pero están ahí.


Y, aunque no sean la parte más bonita ni la más agradecida del proceso, ayudan a que la labor se mantenga unida y pueda durar.


Algunos de los trabajos más importantes de una pieza son precisamente los que desaparecen cuando la terminamos.


Y creo que en la vida ocurre algo muy parecido.


Muchas veces valoro mi día según lo que puedo enseñar al final.


Una tarea terminada.


Una habitación ordenada.


Una decisión tomada.


Un proyecto que por fin ha salido adelante.


Pero hay días en los que no tengo un resultado visible.


He pensado.


He aprendido.


He preparado algo que todavía no está listo.


He pedido ayuda o descansado porque mi cuerpo lo necesitaba.


Quizá he reunido fuerzas para tomar una decisión o he conseguido poner un límite que nadie más ha visto.


Desde fuera, puede parecer que no he hecho nada útil para la humanidad ese día.


Pero no todo el progreso viene acompañado de una fotografía bonita, una casilla marcada o un cartel que anuncie:


"Proceso interior completado al 73 %". 😅


Que esos avances no se vean no significa que no tengan valor.


Tampoco significa que no estén sosteniendo una parte importante de nuestra vida.


Quizá necesito aprender a reconocerlos.


A agradecer lo que otras personas hacen sin que yo lo vea.


Y también a dar valor a todo aquello que hago yo, aunque no reciba aplausos ni aparezca en el resultado final.


Porque no todo lo importante está en la parte visible de la labor.


A veces, lo que permite que todo se mantenga unido está escondido en el reverso.


Quizá hoy puedas preguntarte:


¿Qué parte invisible de mi vida está sosteniendo mucho más de lo que yo misma reconozco?


Quizá sea algo pequeño que haces cada día y que casi nadie ve, pero que, si dejaras de hacerlo, sí se notaría.


Si te apetece compartir conmigo tu respuesta, puedes hacerlo en los comentarios de más abajo. Me encantará leerte.


Un abrazo,


Alicia

ALI y punto · Tejiendo sueños


P. D. Si estas palabras te han recordado a alguien cuyo esfuerzo no siempre se ve, quizá hoy sea un buen momento para reconocérselo. También puedes compartir esta carta con esa persona.


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