Hoy no he hecho nada

Hola,
Hay días en los que, cuando llega el momento de irme a la cama y miro todo lo que tenía previsto hacer, pienso:
“Hoy no he hecho nada”.
A veces hasta lo digo en voz alta, con un tono que suena a decepción 🙄
Como si tuviera que justificarme ante… ¿quien?
Pero, ahora que lo pienso, es una frase un poco rara, ¿no?
¿Cómo que no he hecho nada?
Si he estado viva todo el día.
¡Y eso no es poco!
Puede que haya tomado un café sin mirar el reloj, escuchado música o acariciado a uno de mis gatos mientras ronroneaba.
O a los dos. 🐈
Puede que haya visto una película o me haya quedado un rato mirando por la ventana.
O al techo.
Y, sin embargo, mi cabeza, va y decide que nada de eso cuenta.
Nada.
Creo que dentro de mí vive una especie de contable bastante exigente. 😅
Se sienta delante de una mesa imaginaria y comienza a revisar los resultados:
Tareas terminadas. ✅
Correos contestados. ✅
Problemas resueltos. ✅
Objetivos cumplidos. ✅
Si algo puede medirse, enseñarse o tacharse de una lista, lo apunta en la columna de “tiempo aprovechado”.
Pero, si no ha dejado ningún resultado visible, coloca un cero enorme. 0️⃣
Día poco productivo.
Y lo peor es que esa contable se ha colado también en las cosas que hago por placer.
Camino para cumplir los pasos diarios.
Leo para aprender.
Descanso para rendir más al día siguiente.
Hasta mis aficiones tienen que servir para algo.
Parece que decir “lo hago porque me gusta” ya no es suficiente.
Y no digo que esté mal querer aprender o avanzar.
Ni mucho menos.
El problema es sentir que todo tiene que tener un "para qué".

Y sí, también me pasa cuando tejo.
Cuando alguien me ve con un ganchillo y un ovillo entre las manos, me suele preguntar:
“¿Qué estás haciendo?”
Parece que tejer solo cuenta si al final sale una manta, un jersey o un amigurumi. Algo que pueda utilizar, regalar o enseñar.
Pero hay días que cojo el ganchillo simplemente porque me apetece.
Puede que pruebe un punto, juegue con un color y después lo deshaga todo.
Quizá no quede nada que mostrar a nadie.
Pero habré disfrutado ese rato.
¿De verdad ese tiempo no cuenta?
Pues yo creo que sí 😊
Creo que lo que más me cuesta aceptar es que no todo necesita una justificación.
Que una tarde sin resultados, también es una tarde bien vivida.
Así que hoy no voy a proponerte que reserves en la agenda treinta minutos para “hacer algo inútil”.
Convertirlo en otra tarea pendiente sería ya el colmo. 😅
Solamente quiero dejarte una pregunta:
¿Qué te apetecería hacer si no tuvieras que explicar para qué sirve?
Quizá no quede ningún objeto terminado.
Ni ninguna casilla marcada.
Pero, si has disfrutado ese rato, ese tiempo también cuenta.
Porque quizá no hayas estado produciendo.
Pero sí has estado viviendo.
Un abrazo,
Alicia
ALI y punto · Tejiendo sueños
P. D. Si conoces a alguien que necesita recordar que su tiempo no solo vale cuando produce, quizá puedas compartir esta carta con ella.
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