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El primer punto nunca es perfecto

19 jul
2 min de lectura

Hola,


Hoy estás leyendo la primera carta de ALI y punto.


Y, aunque me hace muchísima ilusión escribir estas palabras, también tengo que confesarte que llevo tiempo pensando en cómo empezar y que, al hacerlo, he sentido vértigo.


Quería encontrar el tema adecuado. Las palabras adecuadas. El momento adecuado.


Hasta que me he dado cuenta de algo que el ganchillo me ha enseñado muchas veces: el primer punto nunca tiene que ser perfecto. Solo tiene que ser el primero.



Manos tejiendo una cadeneta de ganchillo con hilo azul, junto a un ovillo.


Cuando comenzamos a tejer, nuestras manos todavía no saben muy bien qué hacer. Sujetamos la aguja con demasiada fuerza, la cadeneta queda unas veces apretada y otras demasiado floja, y tenemos que mirar una y otra vez dónde introducir el ganchillo.


Pero seguimos, seguimos, seguimos.


Y, poco a poco, las manos aprenden. Encontramos nuestra manera de sujetar el hilo, nuestra tensión y nuestro propio ritmo. Aquello que al principio parecía tan complicado empieza a salir de una forma cada vez más natural.


Con la vida sucede algo parecido.


A veces esperamos a sentirnos completamente preparadas para comenzar algo: cambiar una costumbre, aprender una habilidad, poner en marcha un proyecto o tomar una decisión que llevamos demasiado tiempo aplazando.


Pensamos que primero tiene que desaparecer el miedo.


Pero muchas veces el miedo no desaparece antes de empezar. Va haciéndose más pequeño mientras avanzamos.


Yo también me encuentro ahora en uno de esos comienzos.


Durante mucho tiempo, ALI y punto ha sido una idea llena de ovillos, proyectos, palabras y sueños. Poco a poco he ido convirtiéndola en algo real y, en este momento, estoy viviendo una experiencia muy especial: he comenzado la primera edición de mi curso para aprender a tejer una manta de bebé desde cero. Y créeme, está siendo una experiencia increíble, tanto por lo que estoy enseñando como por todo lo que yo misma estoy aprendiendo.


Todavía estoy probando, corrigiendo y descubriendo qué funciona y qué puedo mejorar. Y estoy segura de que ese aprendizaje nunca terminará.


Exactamente igual que cuando comenzamos una labor nueva.


Y hoy doy otro pequeño punto con esta primera carta.


No sé todavía cómo será cuando hayan pasado muchos domingos, pero sí sé cómo quiero que sea: un lugar tranquilo en el que compartir aprendizajes de la vida a través del ganchillo y del tejido. Unos minutos para detenernos, pensar y recordar que también podemos construir cosas bonitas punto a punto.


Por eso, esta semana quiero dejarte una pregunta:


¿Qué comenzarías si no necesitaras hacerlo perfectamente?


Quizá no tengas que verlo todo claro.


Quizá hoy solo necesites dar el primer punto.


Si hay algo que llevas tiempo queriendo empezar, déjamelo en los comentarios. Me encantará leerte.


Un abrazo,


Alicia

ALI y punto · Tejiendo sueños


P. D. Si estas palabras te han hecho pensar en alguien, puedes compartirle esta carta. Y, si tú también quieres recibir cada domingo estos pequeños encuentros entre la vida y el tejido, puedes apuntarte en el botón que encontrarás justo debajo.



 
 
 

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