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Demasiado bonito

28 sept
3 min de lectura

Ilustración de una mujer entada con una bonita libreta en la mano y recordándose a si misma de adolescente cuando le regalaron esa misma libreta

Hola,


Tengo un cuaderno precioso desde que era adolescente.

 

Sus páginas están impecables.

 

Blancas.

 

Perfectas... taaan bonitas.

 

Y no porque haya escrito con muchísimo cuidado, no… sino porque no he escrito ¡absolutamente nada! 😅

 

Casi 40 años esperando su momento.

 

Siempre he pensado que una libreta tan bonita merecía algo especial.

 

No podía estrenarla con una lista de la compra.

 

Tenía que guardar en ella algo realmente importante.

 

Profundo.

 

Una gran historia.

 

Pero nunca he encontrado palabras ni una ocasión a su altura.

 

Así que lleva décadas dentro de un armario, cogiendo polvo.

 

Durante mucho tiempo he confundido cuidar algo con evitar utilizarlo.

 

Y quizá por eso he guardado tantas cosas bonitas para un momento perfecto que nunca termina de llegar.

 

Lo mismo ocurre con las experiencias.

 

Cuántas veces he esperado el momento perfecto para ir al teatro o hacer un plan especial con alguien…

 

Pero las obras terminan su temporada.

 

Y las personas crecen, cambian o, a veces incluso, ya no están.

 

Últimamente intento hacerlo de otra manera.

 

Ahora enciendo velas que llevan muuucho tiempo esperando.

 

Aunque se gasten, sí. Para eso existen.

 

Un día llené la bañera, puse música, cogí un libro y las encendí.

 

Mmmm… placer absoluto.

 

Se consumieron un poco, pero convirtieron un baño cualquiera en un momento de calma muy especial.

 

Y entendí algo:

 

Hay cosas que se gastan cuando las utilizo, pero se desperdician cuando nunca llego a disfrutarlas.

 

Una vela puede consumirse.

 

Una libreta puede llenarse.

 

Un plan puede hacerse sin esperar el momento perfecto.

 

Y eso demuestra que han formado parte de mi vida.


Ilustración de una mujer buscando patrones en un ordenador para elegir un modelo de jersey


Y con el tejido me pasa exactamente lo mismo.

 

Hace tres años compré unos hilados beige de lino preciosos para hacerme un jersey.

 

Quería tejer con ellos. Lo tenía clarísimo.

 

Bueno… clarísimo hasta que llegó el momento de buscar el patrón. 🧶

 

Desde entonces he mirado unos cuantos, pero ninguno me parece suficientemente especial para mis hilos "top".

 

"Este es demasiado sencillo".

 

"Este no sé si hará lucir mis hilos como se merecen".

 

"Este me gusta, pero… ¿y si después aparece uno todavía más bonito?".

 

En resumen, llevo tres años organizando un casting de patrones y ninguno consigue el papel principal. 😅

 

Es probable que, cuando encuentre el patrón perfecto, las polillas ya hayan tejido el jersey por mí.

 

Y lo más absurdo es que compré aquellos hilos para disfrutarlos.

 

Pero, por miedo a no hacer con ellos algo perfecto, no estoy haciendo nada.

 

Ni jersey.

 

Ni muestra.

 

Ni una triste cadeneta.

 

Esperar el momento perfecto tiene un precio: perder todos los momentos suficientemente buenos que aparecen.

 

Así que esta semana voy a sacar esos hilos.

 

Primero comprobaré que siguen vivos. 😅

 

Después elegiré un patrón que me guste.

 

No tiene que ser el más extraordinario del mundo. Uno que me guste.

 

Y los hilos habrán dejado de esperar.

 

Quizá esa sea la verdadera ocasión especial: el día en que por fin dejo de esperar, porque el momento perfecto es ahora.

 

Y tú, ¿qué estás reservando para un momento perfecto que nunca termina de llegar?

 

Quizá hoy puedas hacer ese plan, encender esa vela, estrenar esa libreta o empezar a tejer esa prenda.

 

Cuéntamelo. Me encantará leerte.


Un abrazo,

Alicia

ALI y punto · Tejiendo sueños

 

P. D. Si conoces a alguien que también vive esperando "el momento perfecto", quizá puedas compartir esta carta con ella.


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